El sistema del Girona

El Girona FC es un recién ascendido que ha causado un impacto claro y potente en este arranque de Primera División. Pablo Machín esgrime un equipo propositivo y con sello de autor que destaca por el uso de un sistema táctico único en el concierto europeo: nadie emplea ni el 5-2-2-1 ni los movimientos que frecuentan los jugadores del conjunto albirrojo. Durante dos campañas, los entrenadores de la categoría de plata se devanaron los sesos en la tarea de descifrar el jeroglífico de Montilivi; y tres fechas han bastado para avalar que la mejor liga del mundo también va a sufrir para entender a Pons y Granell.
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Uno de los principios básicos de este Girona es compaginar ser un equipo protagonista sin asumir riesgos excesivos. En pos de ello, diseñar una salida desde atrás que no exija pases interiores en los primeros escalones de la posesión resulta imprescindible. La principal vía aprovechada alberga como artífices a sus dos carrileros, Aday Benítez (volante reconvertido) y el talentoso Pablo Maffeo, que es quizá el jugador con más proyección del actual once titular. Ellos cruzan la divisoria y luego activan a uno a los mediapuntas (Portu y Borja García) a uno de los pivotes. Como añadido, esta temporada se ha sumado el recurso del juego directo sobre Cristian Stuani, que está teniendo un impacto realmente positivo en el fútbol de los de Machín. Con estas dos salidas, el Girona erradica de su guion uno de los problemas endémicos más letales que afectan a los equipos de la Liga: las pérdidas en campo propio.

En cualquier caso, la mayor ventaja que obtiene Pablo Machín de su sistema no radica en lo que ocurre cuando su equipo ataca, sino en lo que sucede justo en el instante en el que pasa a defender. El contar con hasta cuatro medios -más Stuani- enfocados en el carril central y en una altura adelantada, mirando los cuatro hacia el frente, y juntos, le provee de una capacidad de presión instantánea que es lo que le transforma en un equipo dificilísimo de batir. El Girona FC tiene una de las mejores transiciones defensivas de Primera División y ello le dota de un colchón de seguridad para desplegar su juego que es puro oro. Quien osa robarle el balón, inmediatamente se descubre rodeado de albirrojos acosándole y quitándole el oxígeno. Aquí, de nuevo, la participación táctica de Pere Pons se desvela como troncal.
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El Girona FC de Pablo Machín ha llegado a Primera División con la intención de quedarse en ella. Haber mantenido una base esculpida durante tres campañas le dota de una personalidad, una confianza y un trabajo pre-realizado que, como bases, dan pie a un comienzo prometedor. Pero quien sabe hasta cuándo podrá mantenerse ese factor sorpresa. Si La Liga es capaz de inferir lo que la Segunda no supo, el salto de calidad que pueda dar su banquillo determinará la diferencia entre la vida y la muerte. Sea como sea, se presenta una temporada para aprender con el ilusionado, e ilusionante, colectivo albirrojo.