Entre Empates

Por alineación rojiblanca, recorrido che y mes de competición pocos argumentos sólidos podrían extraerse del duelo que Valencia y Atlético de Madrid disputaron en Mestalla en la tarde de ayer. No obstante, el empate dejó aspectos a destacar por ambos bandos, sea colectiva o individualmente. Sin un dominador claro, el choque, que tuvo en su primera mitad el tramo más interesante, esbozó un Atlético preocupado por tratar la pelota y ser vertical arriba y un Valencia al que le costó entrar en el partido pero que compitió con la conciencia muy tranquila, reconociendo lo que puede ir haciendo ya de la mano de Marcelino García Toral.
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Los primeros veinte minutos fueron rojiblancos, y sirven para entender un planteamiento que puede tener mucha continuidad en el futuro. Los de Simeone, que han perdido seguridad y firmeza pasando largos tramos en defensa posicional, saltaron a Mestalla con las ideas claras: querían tener la pelota, tenerla desde atrás y acabar arriba para recuperarla rápido. Con dos puntas móviles y bajitos, sin ‘9’ ni centímetros, con Koke ayudando como interior a pesar de partir de la banda, creando una salida de tres mediocampistas, los colchoneros cumplieron con lo prometido a nivel de intenciones, sin salir nunca en largo y con escalones para subir metros.

Expuesta la idea, el hombre que mejor la llevó a cabo fue Ángel Correa, que recibía por dentro cerca del pico del área y dirigía los ataques a través de su giro. Allí, en el costado, el Atlético creó superioridad y fue muy agresivo para que la ayuda no llegara: el jugador controlaba y aceleraba en combinación o conducción.
La respuesta che llegó por el mismo lado. La libertad que estaba teniendo Koke para centrarse y construir ataques para los de arriba, unido al hecho de que Juanfran sigue ofreciendo muchas dudas defensivas, permitieron al Valencia meter el primer susto, que sirvió para retrasar las filas rojiblancas y ver el potencial ofensivo che, seguramente la faceta que más deba ajustar Marcelino con el paso de las jornadas. Quedó constancia de que el susto llevó firma: Andreas Pereira.

Su posición fue un quebradero de cabeza para Juanfran y Thomas, dubitativos a la hora de salir a la marca una vez Koke era superado por la transición valencianista. La calidad técnica y el primer paso del brasileño instalaron al Valencia arriba. Simeone, que viene teniendo problemas para defender su área de centros laterales -Girona-, ordenó a sus dos pivotes, Saúl y Thomas, a meterse en el área, en cada envío, es decir, fue programado, ante cada centro servido desde la banda.
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El resultado más directo fue positivo, pues muchos jugadores poblaron los huecos que podían quedar entre los dos centrales, pero la frontal se quedó desguarnecida para que Parejo y Kondogbia presionaran.
Debe decirse que no estuvieron especialmente dominantes en ello, y que ese espacio podía ser aprovechado por un Atlético de Madrid que introdujo a Torres y Gameiro para el contragolpe, en sustitución de Correa y Carrasco. Dichos cambios tuvieron un efecto contrario al deseado por su entrenador, pues el Atlético perdió mucho más la pelota y no pudo establecer apenas ataques sólidos. Enfrente, Marcelino dio entrada a Guedes por Rodrigo, dos jugadores que pueden significar para García Toral un cambio a tener en cuenta a la hora de elegir su segundo punta.