Consejos para ser un mejor entrenador

El final de temporada es un buen momento para reflexionar sobre los logros obtenidos y la preparación que se tiene para el desempeño en la labor de entrenar. Ahora comienza un periodo perfecto para mejorar las tácticas de entrenador con la ayuda de estos consejos.
Su filosofía le será de gran ayuda en los principales aspectos de su entrenamiento, desde la programación de los entrenamientos hasta la relación con los padres de los jugadores. Plasmar en papel las ideas ayudará a concretarlas e identificar posibles inconsistencias.
Identificar cual fue la razón principal por la que se inició a entrenar al equipo de fútbol juvenil, o al equipo infantil de baloncesto y encontrar una manera de mejorar ese área. Si se comenzó para que los niños pudiesen jugar, intentar asignarle más partidos a cada jugador o distribuir más tiempo del entrenamiento al juego.

La creación de un plan de entrenamiento a largo plazo ayudará a cubrir todas las áreas. Un plan a largo plazo ayuda a cubrir todos los temas y garantizar que no se está centrando excesivamente en un área determinada.
Desarrollar el hábito de escribir lo que se hace y el por qué se hace para tener una referencia futura. Esto ayudará a evaluar lo que funciona bien e identificar lo que se podría mejorar en los próximos entrenamientos.
El calentamiento, que solo requiere de 8 a 10 minutos al comienzo del entrenamiento, reduce las lesiones, mejora la intensidad del entrenamiento y facilita un mejor enfoque del jugador. Se recomienda enseñar a los jugadores a realizar un calentamiento y fomentar el hábito a realizarlo antes de cada partido, entrenamiento o actividad física.
Si todavía se está utilizando el entrenamiento en filas de jugadores y prácticas estáticas para desarrollar técnicas básicas, sugerimos en su lugar cambiar y empezar a utilizar técnicas de juego en espacios reducidos.
Hacer que los jugadores participen en su entrenamiento proponiendo problemas para que aporten tantas soluciones como sea posible. También se puede realizar una pregunta para que la comenten en pequeños grupos y encuentren la respuesta apropiada. Preparar pequeños ‘deberes’ alentando al equipo para que lo practiquen cuando termine el entrenamiento o más tarde con los amigos, como practicar el control del balón o pensar en estrategias de fuera de juego.

Preguntar al club para que invierta en un curso de formación. Si se es un entrenador pongamos de nivel 1, solicitar un curso de nivel 2 o matricularse en un curso de entrenador apropiado a su nivel.
Los jugadores suelen mostrar más respeto a los entrenadores que pueden demostrar sus habilidades futbolísticas. Si no se es un jugador de fútbol, se sugiere encontrar un lugar donde jugar, ya sea una liga recreativa o partidos con sus amigos, de este modo se puede practicar la técnica, desarrollar la comprensión del juego, y ver el fútbol, el voleibol o el baloncesto tal y como lo ven los jugadores.
El fútbol, el voleibol o el balonmano son deportes a los que se juega. No hay que tener miedo a perder el tiempo, reírse de uno mismo o dejar los planes para otro día y dejar al niño jugar y que se divierta de vez en cuando.
La utilización de pizarras tácticas con fichas magnéticas ayudará a que los jugadores entiendan las jugadas con mayor facilidad a la vez que las visualizan en su mente para un mejor entendimiento y puesta en práctica.